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El 25 de mayo de 1938 a las 11:20 am, Alicante sufrió uno de los bombardeos aéreos más terribles de nuestra Guerra Civil. Más de 300 personas, entre las que había muchas mujeres y niños, murieron en la Plaza del Mercado Central y otros concurridos lugares de nuestra población. Superior al famoso bombardeo de Guernika, este trágico episodio fue silenciado durante los años del franquismo y aún permanece olvidado o, incluso, ignorado por una buena parte de los habitantes de la ciudad.

El ayuntamiento, de la mano de Sonia Castedo a pesar de la oposición de buena parte de su partido, recuperó en buena parte el recuerdo a las victimas del bombardeo con inaguraciones, placas e incluso el nombre a una plaza junto al mercado. Pero por desgracia aún echamos en falta la poca ó nula información por parte de los más jóvenes de nuestro Alicante al respecto de este hecho… como de tantos otros de nuestra historía más reciente.

bombardeo mercado alicante

25 de Mayo de 1938

El Mercado Central de Alacant rebosaba de actividad. Al puerto había llegado una abundante captura de sardina, algo poco habitual en la escasez de la Guerra Civil. “Una multitud, compuesta en su mayoría de mujeres, mayores y niños (los que no iban al frente) se agolpaba alrededor de los puestos, -narra el historiador alicantino Francisco Moreno-, cuando llegó una escuadrilla de 9 aviones fascistas italianos que había despegado de Mallorca”. bombardeo alicante

Las alarmas antiaéreas no llegaron a sonar. “Lo cierto es que los aviones no entraron por el mar, como venía siendo habitual, sino que lo hicieron desde el interior, escapando de las escuchas antiaéreas situadas en la playa del Postiguet y en el Puerto, orientadas hacia el Mediterráneo”.  La ciudad, que sufrió más de setenta bombardeos durante la contienda, contaba con refugios antiaéreos con capacidad para más de 30.000 personas. Pero esa mañana nadie pudo alcanzarlos por la maniobra de la escuadra dirigida por los capitanes fascistas italianos De Prato y Zigiotti.

En breves pasadas la aviación fascista descargó más de 90 bombas en el casco urbano, principalmente en la zona del Mercado Central.  “El balance de víctimas mortales se sitúa entre los 275 muertos contabilizados en el Registro del Cementerio Municipal (que lógicamente no incluye los enterrados en las localidades próximas), y los 393 fallecidos referidos por las propias autoridades franquistas, según consta en la documentación del Archivo Municipal”. Más de mil personas resultaron heridas. En el bombardeo aéreo más recordado de la Guerra Civil, el de Gernika, la cifra de asesinados oscila entre 120 y 300. Algunos testigos relatan que vieron cuerpos o partes de cuerpos colgadas de los balcones por efecto de la onda expansiva. “Se trataba de bombardeos de terror sobre la población civil, con el único objetivo de minar su moral y empujarla a la rendición”.

Repercusión internacional

Esto fue lo que dijo Franco a un corresponsal del londinense The Times un mes después, el 28 de junio: “El bombardeo de las poblaciones civiles por nuestros aviones (lo afirmo rotundamente) no existe. Se bombardean tan sólo objetivos de carácter militar. Es cierto que se producen bajas entre la población civil. Y son muy de lamentar. Pero el Gobierno rojo, lejos de evitarlas, las sitúa cerca de los objetivos militares. Después de todo, el ejército rojo necesita y desea esas víctimas para su propaganda”.

No obstante, las noticias del bombardeo llegaron a los oídos de los gobiernos de Francia y Reino Unido. “Los británicos formaron una comisión que investigó los hechos en la propia ciudad a lo largo del mes de agosto de 1938  dictaminando que fue ‘un ataque deliberado a una zona civil”. En los días siguientes al bombardeo, las delegaciones diplomáticas existentes en la ciudad condenaron, según recoge el historiador Solé Sabaté, que “el ataque haya sido recibido en el casco céntrico de la población, alejado de objetivos militares“.

“La escasa atención mostrada hacia las víctimas, la mayoría de las cuales fueron enterradas en fosas comunes del cuadro nº 12 del Cementerio Municipal de Alicante”. La humillación fue más allá: “En esa fosa, en la que también había fusilados, las autoridades franquistas colocaron una lápida en la que pedían una oración por las víctimas de un fatal accidente“. En los últimos años gracias a la labor realizada por diferentes colectivos, como la Comisión Cívica para la Recuperación de la Memoria Histórica de Alicante, se han logrado pequeños reconocimientos. Desde 2005 se celebra una concentración a la hora exacta del bombardeo en la que se homenajea a las víctimas de aquella masacre. Hasta ese momento, el único recordatorio expuesto en el edificio del Mercado Central era la alarma antiaérea que no sonó aquel día, y el reloj del mercado, que se paró en el momento del bombardeo. Alguien, quizá como última humillación, cambió las manijas para que no marcaran las 11:20, hora exacta del ataque.

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